Muchas pacientes llegan a consulta sin saber exactamente cómo llamar a lo que sienten. Algunas me dicen “siento que una bolita sale”, “me toco algo en mi parte”, “traigo la vejiga caída” o simplemente “siento una bola”.
Estas expresiones pueden corresponder a un prolapso de órganos pélvicos, un problema en el que una o más estructuras de la pelvis pierden parte de su soporte y descienden hacia la vagina.
Aunque suele hablarse de “vejiga caída”, el prolapso no siempre involucra solamente a la vejiga. Por eso una valoración adecuada debe estudiar el piso pélvico de forma integral.
¿Qué es el prolapso de órganos pélvicos?
La vejiga, el útero, la vagina y el recto mantienen su posición gracias a un sistema formado por músculos, fascias, ligamentos y otros tejidos de soporte.
Cuando este sistema pierde capacidad de sostén, una o varias estructuras pueden desplazarse hacia la vagina. Dependiendo del compartimento afectado podemos encontrar, entre otros:
- Prolapso de la pared vaginal anterior, frecuentemente relacionado con el descenso de la vejiga
- Prolapso uterino
- Prolapso de la parte superior de la vagina o bóveda vaginal, especialmente después de una histerectomía
- Prolapso de la pared vaginal posterior, relacionado con el recto.
Es importante entender que una misma paciente puede presentar alteraciones en más de un compartimento al mismo tiempo.
¿Cómo se siente un prolapso?
El síntoma más característico es la sensación de abultamiento o de que “algo baja” a través de la vagina.
En consulta, algunas pacientes lo describen como:
- “Siento una bolita que sale”
- “Me toco algo en mi parte”
- “Traigo una bola”
- “Siento algo en la vagina”
- “Tengo la vejiga caída”
También puede existir sensación de peso o presión pélvica, especialmente después de permanecer mucho tiempo de pie, realizar actividad física o al final del día.
Sin embargo, el prolapso no produce exclusivamente síntomas vaginales.
El piso pélvico funciona como un conjunto
Una de las partes más importantes de mi valoración uroginecológica es no concentrarme únicamente en “la bolita”.
Los trastornos del piso pélvico pueden ser multicompartamentales, por lo que durante la consulta realizo un interrogatorio dirigido que, de forma práctica, divido en cuatro grandes ámbitos.
1. Síntomas urinarios
Pregunto sobre el patrón de micción durante el día y la noche, ingesta de líquidos y síntomas relacionados con:
- almacenamiento de orina;
- urgencia urinaria;
- frecuencia;
- escapes;
- dificultad para comenzar a orinar;
- sensación de vaciamiento incompleto;
- síntomas irritativos.
Esto es importante porque algunas pacientes con prolapso también presentan incontinencia, vejiga hiperactiva o dificultad para vaciar adecuadamente la vejiga.
2. Síntomas vaginales y pélvicos
Además de la sensación de bulto, investigamos:
- pesantez o presión pélvica;
- dolor;
- prurito o ardor vulvar o vaginal;
- flujo vaginal;
- sangrado;
- lumbalgia;
- evolución y progresión de los síntomas.
No debemos asumir automáticamente que todo síntoma pélvico es consecuencia del prolapso. La valoración permite identificar si existe otro problema asociado.
3. Síntomas anorrectales
También preguntamos sobre:
- frecuencia y características de las evacuaciones;
- estreñimiento;
- dificultad para evacuar;
- sensación de evacuación incompleta;
- necesidad de realizar maniobras para facilitar la evacuación;
- incontinencia de gases o materia fecal.
La pared vaginal posterior y el recto forman parte del mismo sistema de soporte pélvico, por lo que estos síntomas son importantes al planear un tratamiento integral.
4. Síntomas sexuales
La función sexual también forma parte de la evaluación del piso pélvico.
Cuando corresponde, investigamos:
- si existe vida sexual activa;
- frecuencia;
- dolor durante las relaciones sexuales;
- sangrado relacionado con las relaciones;
- escapes de orina durante la actividad sexual;
- infecciones urinarias relacionadas con las relaciones;
- otros cambios que puedan afectar la calidad de vida sexual.
Hablar de estos síntomas permite diseñar un tratamiento que considere no solo la anatomía, sino también la función y las prioridades de cada paciente.
¿Cómo se diagnostica correctamente un prolapso?
El diagnóstico comienza con una historia clínica completa.
Son importantes los antecedentes médicos, quirúrgicos y obstétricos, así como conocer desde cuándo existen los síntomas, cómo han evolucionado y de qué manera afectan las actividades cotidianas.
Después se realiza una exploración pélvica dirigida.
¿Qué es el POP-Q?
Para describir de manera objetiva el grado y los compartimentos afectados utilizamos el Pelvic Organ Prolapse Quantification System o POP-Q.
Este sistema permite medir puntos anatómicos específicos en relación con el himen durante la exploración y documentar el prolapso de forma reproducible.
Esto es mucho más útil que simplemente decir que existe una “vejiga caída” o un “prolapso leve o severo” sin una evaluación estandarizada.
¿Un cistograma diagnostica el prolapso?
Una prueba de imagen puede aportar información útil en casos seleccionados, pero no sustituye una valoración uroginecológica ni la cuantificación clínica mediante POP-Q.
Es un error interpretar aisladamente un estudio de imagen y concluir que una paciente necesita determinado tratamiento sin correlacionarlo con la exploración, los síntomas y los demás compartimentos del piso pélvico.
¿Todo prolapso necesita cirugía?
No.
Este es probablemente uno de los conceptos que más frecuentemente aclaro en consulta.
Encontrar un prolapso no significa automáticamente que una paciente tenga que operarse.
La decisión depende, entre otros factores, de:
- qué tanto le molestan los síntomas;
- qué estructuras están afectadas;
- el grado del prolapso;
- dificultades urinarias o intestinales asociadas;
- actividad sexual;
- enfermedades y cirugías previas;
- expectativas y objetivos personales.
Algunas pacientes pueden mantenerse únicamente en vigilancia.
Otras pueden beneficiarse de medidas conservadoras, fisioterapia de piso pélvico o un pesario vaginal.
Y cuando los síntomas afectan de manera importante la función o la calidad de vida, puede considerarse una corrección quirúrgica.
La cirugía debe elegirse para la paciente, no solamente para corregir una medición anatómica.
¿Entonces puedo ignorar un prolapso si no quiero operarme?
Tampoco sería correcto plantearlo así.
Que no todos los prolapsos necesiten cirugía no significa que todos deban ignorarse.
Una valoración permite determinar qué estructuras están afectadas, identificar problemas asociados y decidir si basta con vigilancia o si existe alguna indicación para tratamiento.
Además, síntomas como dificultad importante para vaciar la vejiga, problemas evacuatorios, sangrado, dolor o cambios significativos en la calidad de vida justifican una valoración médica.
Preguntas frecuentes sobre prolapso
¿“Vejiga caída” significa que tengo prolapso uterino?
No necesariamente. La expresión “vejiga caída” suele utilizarse para describir un descenso de la pared vaginal anterior asociado con la vejiga. El útero puede tener un soporte normal o también estar prolapsado. La exploración permite diferenciar los compartimentos afectados.
¿Puedo tener más de un tipo de prolapso al mismo tiempo?
Sí. Los problemas de soporte del piso pélvico pueden afectar simultáneamente los compartimentos anterior, apical y posterior. Por eso la valoración debe realizarse de manera integral.
¿Tener prolapso significa que necesito una histerectomía?
No. Tener prolapso tampoco significa automáticamente necesitar cirugía y, cuando se requiere una intervención, existen diferentes alternativas dependiendo de la anatomía, los síntomas, cirugías previas y las preferencias de la paciente.
¿El grado del prolapso determina por sí solo si necesito cirugía?
No. La anatomía es importante, pero la intensidad de los síntomas, la afectación funcional y los objetivos de la paciente también influyen en la decisión.
¿Un cistograma sustituye la exploración?
No. Los estudios de imagen pueden complementar la valoración en situaciones seleccionadas, pero el diagnóstico y cuantificación clínica del prolapso se realizan mediante exploración del piso pélvico y sistemas estandarizados como POP-Q.
¿Cuándo conviene acudir con un uroginecólogo?
Vale la pena solicitar una valoración si notas una bolita o tejido que desciende hacia la vagina, presión pélvica persistente, dificultad para vaciar la vejiga o evacuar, cambios urinarios asociados o cualquier síntoma que esté modificando tus actividades habituales.
El objetivo de la consulta no es decidir automáticamente si necesitas cirugía.
El primer objetivo es entender qué está ocurriendo, qué compartimentos están afectados y qué síntomas realmente están relacionados con el problema.
A partir de ahí podemos elegir entre vigilancia, rehabilitación, tratamiento conservador o cirugía según lo que realmente necesites.
Referencias médicas
- American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y American Urogynecologic Society (AUGS). Pelvic Organ Prolapse. Practice Bulletin No. 214. 2019; reafirmado en 2024.
- American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Pelvic Support Problems. Información para pacientes.
- American Urogynecologic Society (AUGS). Evaluation and Counseling of Patients With Pelvic Organ Prolapse. Actualización 2025.
